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20 Octubre 2007

ZAP! N. 54 Lunes 28 de agosto del 2006. 17 pm. TEMA: DAMIEN HIRST

A sus cuarenta años de edad Damien Hirst se ha convertido en el segundo artista vivo más cotizado a la fecha. Estudiante del Goldsmith College, organizó en 1988 la aclamada exhibición Freeze que constituyó el lanzamiento oficial de varios de los creadores británicos más relevantes de la actualidad. Con el apoyo de Charles Saatchi, promotor habría de avalar y organizar la muestra que fundaría a la hoy conocida generación vertiente punk de los Young British Artists,

The Physicall Impossibillity of the Idea of Death in the Mind of Someone Living, una enorme vitrina llena de formol con un tiburón tigre flotando dentro sería la punta de lanzamiento para Demian Hirst, obra comisionada por el célebre coleccionista Charles Saatchi en 1991 por 50 mil libras esterlinas, fue revendida en 2004 al millonario estadunidense en nada menos que doce millones de dólares.

Para 1995 las famosas piezas de Mother and Child, Divided, una vaca y un becerro cortados en partes y montados en vitrinas (entre las que el espectador podía transitar) lo catapultaron no sólo a conseguir el preciado premio Turner, sino a posicionarlo en la mira de la escena global del arte contemporáneo.

Con un corto en su lista de producción artisitica titulado Hanging Around, at the Hayward, la creación de un grupo de música, un libro autobiográfico: I Want to Spend the Rest of My Life Everywhere with Everyone, One to One, Always, Forever, Now. Exposiciones en los foros mas sobresalientes del orbe, el dinero y buen manejo de los media lo han covertido posiblemente en el artista con mayor éxito en vida. Con el ideal contemporáneo de un artista del siglo XXI, Damien Hisrt construye las ideas dejando a su equipo de colaboradores el trabajo directo con los materiales.

Un importante crítico lo definió como el hooligan genius del arte británico ya que un genio es aquel que de algún modo es más grande que la situación que hereda. Hirst lo fue. Logró lo que parecía bastante improbable: darle un giro al arte Pop. ¿Cómo? Britanizándolo.

Habrá que tomar en consideración el árbol genealógico del cual proviene Hirst, donde sobresalen dos influencias primeras, Francisco de Goya y Francis Bacon, quienes le han enseñado que, en lo grotesco y el horror, pervive cierta dimensión de belleza. Damien Hirst es un artista del siglo 17 injertado en el siglo 21. En sus intererses temáticos, la enfermedad, el sacrificio, el cuerpo y la naturaleza, ha explorado nociones que caracterizan al Romanticismo. No obstante, su propuesta da un giro con respecto al arte romántico al substituir la expresión pura de los sentimientos por una demostración de racionalismo positivista. Diríase que no es autor que haya experimentado los sentimientos que propone, sino más bien una mente racional que explora nociones de la muerte y la enfermedad desde la perspectiva de un científico naturalista.

El título de la muestra La muerte de Dios: hacia un mejor entendimiento de la vida sin Dios a bordo de la nave de los locos. Una obra de impresión, impacto que espera a ver qué efecto va a tener en el espectador. Las piezas adquieran un tono descriptivo, la rememoración de actos, ritos e imágenes religiosas, plasmadas en instalaciones ambiguas, subversivas y transgresoras. Estas cuestiones, vivas en la tradición cristiana, quedan refrescadas en la muestra de Hirst mediante las crucifixiones. La crucifixión es ''la muerte de Dios", y la de millones de otros seres humanos, hombres y mujeres, a partir del Génesis.

Damien Hirst es tan subversivo, como antes lo ha sido, a la vez que rinde un memoratus a su pasado transcurrido dentro del catolicismo. Su obra se centra en un principio: lo que ha muerto es la idea que tenemos acerca del Dios barbado (mencionado en una de las obras), como aparece en la Capilla Sixtina, creando al hombre a su imagen y semejanza. ''Es una idea más que una afirmación'', explicó a la Afp, y después de todo ''la religión está de moda''.

Este multifacético creador que pinta, esculpe, "encapsula" (inmersos en tanques con formol) órganos y cadáveres de corderos, desollados y crucificados o en distintas posiciones como en actitud de rezo y portando una Biblia. A demás de sus pinturas realistas de pequeño formato son un espléndido ejemplo de lo que el artista llama "bodegones muertos". Lo complementan la exposición son pastillas de paracetamol llenas de sangre, recurriendo una vez más a sus spin paintings, sólo que ahora en versión dark; a sus cuadros de mariposas, agrupadas ahora en conjuntos barrocos; a las pinturas hiperrealistas, ahora realizadas a partir de composiciones creadas por él y, por qué no, incluso a un nuevo tiburón en formol, ahora titulado “La muerte de Dios”.

Tres años más tendrían que pasar para que Hilario y Damien Hirst después de conocerse maduraron el proyecto de hacer una exposición en México. El resultado fue tan ambicioso que ambos lo consideraron de inmediato el inicio de la “etapa mexicana de Hirst”. La exposición del artista para algunos críticos coloca a nuestro país en un lugar internacional, porque “ahora esta galería esta funcionando a la altura de cualquiera del mundo” considerando que en marzo de 2005 la galería Hilario Galguera no existía ni siquiera en proyecto y que, para Hirst, México era sólo un destino de playa. Una exposición de 30 obras, que juntas alcanzan un valor total de 40 millones de dólares.

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Sobre mí

José Samuel Martínez López es Responsable del Área Académica de Investigación del Departamento de Comunicación de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México. Contacto: samjusto@yahoo.com, oyecomovamiritmo@hotmail.com y samuel.martinez@uia.mx

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