
El término “CELULAR” se refiere a la manera en que están agrupadas las zonas de servicio que proporciona el Sistema por medio de las estaciones de radio (Radiobases). “La telefonía móvil se ha convertido, junto con la informática, en la industria que evoluciona más rápidamente de todas las que el hombre ha conseguido desarrollar. Frente a aquellos aparatos de más de medio kilo que sólo unos pocos privilegiados podrían permitirse (el primer móvil pesaba
Amor celular
Por Juan Villoro
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El teléfono celular llegó a nuestros bolsos y cinturones como la versión ultramoderna de la navaja suiza. Ofrece tal cantidad de posibilidades que muchas de ellas sólo se utilizan porque están instaladas. Que alguien te fotografíe con un teléfono debería ser una transgresión simbólica tan obvia como que un cura te dé la bendición con un zapato. Sin embargo, vivimos tiempos de simbiosis donde los aparatos aspiran a la identidad versátil del ornitorrinco eléctrico.”
“Al usuario acostumbrado a las tecnologías especializadas le cuesta trabajo entender que lo impuro puede ser práctico. El celular no fue inventado para poner a prueba la perfección de los cinco sentidos, sino para mostrar que a veces resulta útil oír mal, ver a medias o sentir una extraña vibración en el bolsillo. Los objetos semifuncionales pueden volverse irrenunciables, según demuestra el tostador de mi casa, trasto bipolar que a veces broncea el pan y a veces lo incinera.”
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“Ni siquiera el precio de las llamadas ha sido obstáculo para aprovechar un invento que en modo alguno depende de la excelencia. El celular ha traído una nueva artesanía de la comunicación. Hace poco, un gran conocedor del rock nihilista de 16 años a quien apodan el Mandril, me contó que sólo se dirigía a su novia a través de llamadas perdidas.
El Mandril detesta la cursilería, escucha percusiones que retumban en el estómago y se impacienta con facilidad. En el último año estuvo quieto tres horas (mientras le hacían rastas). Su novia, Mónica, tiene todas las virtudes para inspirar la poesía de Petrarca. En un acto de amor reflejo, el Mandril le dice "Changa" (también le dice "güey"). De manera curiosa, la pareja ha llegado al sentimentalismo a través del celular. Como carecen de presupuesto para hablarse, recurren al truco pitagórico de dejar un número que significa mucho. Seguramente les parecería muy poco cool y vergonzoso decirse letras de boleros; sin embargo, el código que han creado honra a la única especie capaz de morir de amor.”
“Arreglo un poco lo que me dijo pero no creo falsearlo mucho. Una llamada perdida significa: "Estoy aquí y te adoro"; dos llamadas seguidas: "Un segundo bastó para recargar mi amor"; tres llamadas: "Soy necio porque te amo"; cuatro llamadas: "Era obsesivo y tus números me volvieron compulsivo"; cinco llamadas: "No contestes porque te incendias"; seis llamadas: "Rescátame: estoy preso en tu teléfono".
“¿Hay diferencia con las serenatas que unieron a nuestros abuelos? Hace poco, el novelista Eliseo Alberto, experto en recordar poemas y canciones que enamoran a la gente, me recitó la envidiable letra del bolero "Envidia". El sistema numérico de Mónica y el Mandril no le pide nada a esa canción. Si alguien duda del romanticismo posmoderno, debe saber lo que significa la séptima llamada: "No digo tu nombre porque tendría celos de mi voz".
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