Fueron Platón y Aristóteles quienes argumentaron que el ser humano es social por naturaleza (zóon politikon) que significa: la necesidad de otros de su misma especie para sobrevivir. Y este es el antecedente primitivo de los grandes colectivos: del imperio Romano, a la cultura Maya; de Los Siths a la selección brasileña de los años 70; de los Hermanos Wachowski a la dupla de Tim Burton y Danny Elfman.

Muchas son las teorías que respaldan y explican la existencia de los colectivos. Por ejemplo: el funcionalismo al igual que la teoría de redes y sistemas sociales explican que la sociedad es un conjunto interrelacionado e inter-dependiente. Y los colectivos artísticos no son la excepción: hablamos de movimientos unidos por un mismo código, identidad y sentido. Trabajos donde es imposible diferenciar la parte individual de cada miembro de la obra.

Sin embargo éstos movimientos no se reducen únicamente a una obra, algunos abarcan grandes propuestas y conceptos, tal es el caso Torolab, artistas unidos por mejorar la calidad de vida de Tijuana, o el colectivo Cambio radical, punks en favor del anarco-sindicalismo, también el movimiento poético denominado Cardo o el ya conocido Nortec.

Partiendo de que los colectivos son producto de un paradigma organizativo generado frente a la falta de espacios y opciones de financiamiento; un paradigma bajo el cual muchos de los artistas están dispuestos a sacrificar su individualidad por la obra, la propuesta, el colectivo o la causa…la pregunta es: ¿se trata de una moda o hablamos de una forma de hacer arte que llegó para quedarse?