Una leyenda Hindú cuenta que el origen del Yoga se presentó cuando un pez (Mat-sya) atestiguó como el Dios Shiva enseñaba a su esposa los ejercicios de yoga: al paso del tiempo el pez copió los movimientos e instantes después, ya no era un pez, sino un hombre.

Históricamente, las primeras referencias escritas sobre la existencia del Yoga se encuentran en el conjunto de textos denominados “Los Sutras de Patanjali” que datan de 500 años A.C; en ellos se explica que el Yoga es “la supresión de las modificaciones de la mente” argumentando que por medio de la paz mental, el alma y la eliminación de semillas del Karma, se puede recuperar el equilibrio natural que el hombre ha perdido.

Por su puesto, existen diferentes tipos de yoga: yoga budista; yoga hindú; yoga chino y yoga tibetano. Así como distintos estilos yóguicos: Astanga, Hatha, Kundalini, Mantra…De todos ellos, el más practicado en el mundo occidental es el Astanga, movimiento popularizado alrededor de los años 60 y creado por el maestro hindú Sriman Krishnamachaya.

Asociado con la cultura de lo hippie y la psicodelia, el yoga ha ganado buena parte de su popularidad mediática cuando algunas celebridades (entre ellas los beatles y después Madonna y Sting) hicieron pública su practica de esta filosofía milenaria.

Algo por destacar es que a partir de su llegada al mundo occidental, el Yoga se ha vuelto un producto de alto consumo, al punto de haber generado ya toda una industria que incluye la creación y venta de tapetes exclusivos, libros, páginas web y hasta colecciones de dvds.

Particularmente, es en los Estados Unidos donde el Yoga ha experimentado un verdadero boom. Se calcula que en la actualidad existen 25 millones de norteamericamos que los practican todos los días de manera organizada.